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¿Eres un profesional?

Tus hijos y el sondaje

Ser padres de un hijo con problemas de vaciado de vejiga puede ser estresante. Además de las tareas normales que implica educarlo, también es necesario que enseñes a tu hijo a vaciar su vejiga, probablemente, con una sonda. Asimismo, eres la persona que debe asegurarse de que tu hijo se sonda con regularidad, aunque esté en la guardería, en la escuela, con amigos o familiares. Os recomendamos que leáis, tú y tu hijo, toda la información y consejos que encontraréis en esta sección para normalizar, todo lo posible, el sondaje.

Privacidad

Es importante que aprenda que vaciar su vejiga es un asunto privado y que debe realizarse en el inodoro. Por lo tanto, debes empezar lo antes posible a hacer el cateterismo a tu hijo en el cuarto de baño. Cuando tu hijo empiece a ir a la escuela, pregunta allí si pueden colocar un armario adicional en los servicios. Este armario puede utilizarse para almacenar sondas y las cosas necesarias.

Programación del cateterismo

Hay trucos que pueden ayudar a tu hijo a recordar cuándo debe realizar el cateterismo. Procura no agobiarle ni regañarle, porque puede que el resultado sea contrario al pretendido. Es importante adaptar las horas programadas para vaciar la vejiga de tu hijo a su estilo de vida diario. Se puede realizar en conexión con otras actividades, como comidas, tentempiés, etc. Muchos niños utilizan sus teléfonos móviles a modo de recordatorio. En la escuela, conviene programar el cateterismo para que se acomode a la actividad escolar del niño. El programa siempre debe ser fácil cumplimiento. Hay que dejar que los niños asuman, en la medida de lo posible, la responsabilidad de vaciar su vejiga. Es importante insistir a los educadores que, a veces, la acción de recordar a cada momento a los niños que tienen que evacuar su vejiga puede ser contraproducente, ya que los niños tenderían a dejarse llevar por los recordatorios con la consiguiente reducción del desarrollo de la confianza en su propia capacidad.

En ocasiones, esta será una tarea ardua. Pero ver cómo un hijo aprende a confiar en sus posibilidades merece la pena. Para él, saber que puede ir al servicio sin necesidad de nadie, a casa de un amigo después de la escuela, a una fiesta quedándose a dormir o incluso a un campamento sintiéndose independiente, supone un estímulo. También supone un refuerzo a su autoestima y autoconfianza.