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La enfermedad de Parkinson y la vejiga

La enfermedad de Parkinson es una afección neurológica progresiva. En las personas que padecen Parkinson, mueren algunas de las células cerebrales que producen dopamina. Estas células son necesarias para controlar el movimiento físico y el estado de ánimo. La enfermedad empeora con el tiempo, pero su progresión afecta a las personas de manera diferente, al igual que sus síntomas.

La enfermedad de Parkinson a menudo se diagnostica en personas a partir de los 40 o los 50 años, pero también se puede diagnosticar mucho antes. Se cree que la enfermedad está causada por una combinación de factores ambientales y genéticos y, en la mayoría de los casos, se trata con medicación.

Debido a que el Parkinson es una enfermedad del sistema nervioso, algunas personas que la padecen, aunque no todas, pueden experimentar problemas de la función vesical en alguna etapa de su enfermedad.

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Cómo afecta a la vejiga la enfermedad de Parkinson

Las personas con Parkinson pueden sufrir los mismos problemas de vejiga que cualquier otra persona. Sin embargo, se suele informar de dos síntomas: incontinencia de urgencia y nocturia (necesidad de orinar por la noche). Estas afecciones (o cualquier otro problema de vejiga que podría experimentar una persona con Parkinson) pueden ser el resultado de problemas de conexión entre el cerebro y la vejiga. No todas las personas con Parkinson sufren problemas de vejiga. Pero para aquellas que sí los padecen, los síntomas pueden empeorar a medida que avanza la enfermedad.

La incontinencia de urgencia también se conoce como vejiga hiperactiva (VHA). Una persona con vejiga hiperactiva experimenta contracciones involuntarias que son difíciles de controlar. Puede sentir la necesidad de orinar de inmediato, sin previo aviso, incluso si la vejiga no está llena. La VHA puede ser muy molesta y algunas personas también pueden sufrir pérdidas de orina.

La nocturia es la necesidad de orinar varias veces durante la noche debido a la VHA. Las personas se despiertan o pueden orinarse en la cama. La interrupción del sueño debido a la nocturia es uno de los síntomas no motores más habituales en personas con Parkinson.


Las disfunciones de la vejiga y del intestino a menudo se producen juntas

Ha sido recientemente cuando los profesionales sanitarios han empezado a observar la conexión entre la disfunción de la vejiga y del intestino. El impacto es enorme para las personas con enfermedades neurógenas. En muchos casos, los síntomas vesicales e intestinales coexisten e interactúan entre sí. Por ello, ha llegado la hora de aplicar un enfoque más holístico en beneficio de los pacientes.

¿Estás planteando las preguntas adecuadas?

Existen numerosos desafíos que deben superarse, tanto para el paciente como para el profesional sanitario. Es posible ofrecer mejor atención y mejor calidad de vida cuando se tratan conjuntamente la vejiga y el intestino.

 

Hemos recopilado una serie de testimonios de personas con disfunción vesical e intestinal relacionadas con su diagnóstico neurógeno y cuyas vidas han mejorado, y analizamos las terapias que mejoran la calidad de vida para que, tanto el paciente como el profesional sanitario, puedan disfrutar de una mejor calidad de vida.