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Incontinencia

Con la incontinencia urinaria se experimentan pérdidas de orina involuntarias debidas a la reducción del control de la vejiga. Las personas no suelen pedir ayuda porque sienten vergüenza, por lo que  un problema que a veces es sencillo de solucionar se queda muchas veces sin tratar. La incontinencia es un problema que, en muchas ocasiones, tiene un tratamiento que puede mejorar la calidad de vida de quienes la padecen. Los síntomas y la gravedad de la incontinencia urinaria varían desde pérdidas de orina ocasionales al toser o estornudar, hasta una urgencia de orinar intensa y repentina que impide llegar a tiempo al inodoro.

Es bueno saber que hay diferentes tipos de incontinencia urinaria: incontinencia por esfuerzo, de urgencia, por rebosamiento o mixta. Más abajo te las explicamos con detalle. 

La historia de Susan

Susan desarrolló incontinencia tras dar a luz a su bebé fallecido. Un posterior diagnóstico de cáncer complicó sus dificultades urinarias. Ahora nos cuenta cómo el SIL ha cambiado su vida diaria.

Incontinencia

Estos son los diferentes tipos de incontinencia urinaria:

Incontinencia por esfuerzo

Se trata de una pérdida de orina cuando se ejerce presión (esfuerzo) en la vejiga al toser, estornudar, reír, realizar ejercicio o levantar peso. La incontinencia de este tipo tiene lugar cuando el músculo del esfínter y/o el suelo pélvico de la vejiga se debilitan. En las mujeres, esto puede deberse a cambios físicos derivados de embarazo, parto o menopausia. En los hombres, la eliminación de la próstata puede producir este tipo de incontinencia. El tratamiento depende de la gravedad de los síntomas y varía entre asesoramiento de conducta, fisioterapia, administración de fármacos o intervención quirúrgica.

Incontinencia de urgencia o vejiga hiperactiva

Se trata de una urgencia repentina e intensa de orinar, seguida de una pérdida involuntaria de orina. El músculo de la vejiga se contrae y puede advertir de que dispones de algunos segundos a un minuto para llegar al inodoro. Con este tipo de incontinencia puedes sentir la necesidad de orinar frecuentemente, incluso por la noche. La causa pueden ser infecciones del tracto urinario, irritantes de la vejiga (fármacos, productos alimenticios...), retención urinaria, problemas intestinales, enfermedad de Parkinson, enfermedad de Alzheimer, golpes, lesiones o daños en el sistema nervioso asociados a esclerosis múltiple. Si no hay una causa conocida, la incontinencia de este tipo también recibe el nombre de vejiga hiperactiva. El tratamiento depende de la gravedad de los síntomas y varía entre asesoramiento de conducta y fisioterapia y administración de fármacos, sondaje e intervención quirúrgica. En ocasiones, un tratamiento combinado es la solución más eficaz.

Incontinencia por rebosamiento

Si tienes pérdidas de orina frecuentes, o constantes, es posible que tengas una incontinencia por rebosamiento, producido por la imposibilidad de vaciar la vejiga. A veces puedes tener la sensación de que nunca la vacías totalmente. Cuando intentas orinar, solo se produce un flujo débil de orina. Este tipo de incontinencia puede producirse en personas con daños en la vejiga, uretra bloqueada o lesión nerviosa debidos a diabetes, y en hombres con problemas en la próstata. El tratamiento depende de la gravedad de los síntomas y varía entre sondaje, asesoramiento de conducta y fisioterapia, administración de fármacos o intervención quirúrgica. En ocasiones, un tratamiento combinado es la solución más eficaz.

Incontinencia mixta

Este término se utiliza algunas veces para describir las pérdidas continuas de orina, tanto de día como de noche, o las pérdidas incontrolables periódicas de grandes volúmenes de orina. En estos casos, la vejiga no tiene capacidad de almacenamiento. Algunas personas tienen este tipo de incontinencia porque nacieron con un defecto anatómico. Puede estar ocasionada por lesiones en la médula espinal o en el sistema urinario, o por una abertura anómala (fístula) entre la vejiga y una estructura adyacente, como la vagina. El tratamiento depende de la gravedad de los síntomas y varía entre sondaje, asesoramiento de conducta y fisioterapia, administración de fármacos o intervención quirúrgica, en ocasiones de forma combinada.

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